La
educación, un camino hacia la liberación
Por Raúl H. Nakasone
El ser humano nace libre, y la sociedad debe hacer sostenible esa
libertad.
Debemos gozar de la libertad de organizar nuestro mundo supernatural y
escoger el dios que querramos. Debemos gozar de la libertad de
desarrollar todas nuestras inteligencias y escoger las que más
querramos cultivar.
Nacemos en un mundo en donde los seres humanos que nos precedieron han
elegido vivir en una sociedad organizada. Esa sociedad se ha organizado
para sostener una buena calidad de vida para todos. Por eso todos
aceptamos contribuir en forma igual para recibir también
beneficios en forma igual.
De todo lo anterior, lo que sigue siendo una verdad es que si nacemos
libres. Una prueba es que cuando recién nacidos sentimos la
necesidad de satisfacer cualquier necesidad para sobrevivir, reclamamos
fuerte y claro. Luego, conforme pasa el tiempo el reclamo es menos
fuerte y menos claro, hasta que después tenemos que marchar
detrás de caudillos que reclamarán por nosotros. Otra
prueba es que cuando recién nacidos hacemos nuestras necesidades
en el momento en que suceden y no nos avergonzamos. Más
tarde nos oprimimos entre nosotros hasta el punto de tener verguenza de
hablar en público. Irónicamente, la educacion recibida
nos domestica en vez de liberarnos.
El órgano para aprender es el cerebro, desde nuestra vida
en la matriz el cerebro está aprendiendo sin detenerse, igual
que el corazón. Conforme pasan nuestros dias desde el
nacimiento, este increíblemente fuerte deseo de aprender empieza
a ser atacado por nuestros mayores y entonces la palabra NO empieza a
crecer hasta bloquear todo deseo de aprender; pero el cerebro encuentra
formas de sortear los bloqueos. Luego nos llevan a una
institución creada por la sociedad en donde personas altamente
preparadas tratarán de enseñarnos lo que ellas creen que
es lo que nos conviene saber. Como el cerebro NO es un órgano
para ser enseñado o sea que no se puede prender y apagar a
voluntad, el
cerebro no se detiene, cuando empieza un aprendizaje lo sigue aun
cuando dormimos. En la escuela sólo aprendemos las reglas
del
juego "haz esto y te doy eso" y jugamos para recibir los premios o los
castigos; alli sólo memorizamos
lo necesario y lo retenemos por el tiempo justo de los exámenes.
Después, casi todo lo memorizado por obligación, pasa al
olvido. Increíblemente, mientras jugamos "haz esto y te
doy eso" en la casa y en la escuela, el cerebro continúa normal
su trabajo de aprender lo que nos interesa o llama la atención,
esto explica cómo a pesar de que en la escuela les
enseñan a los niños pulmones destruídos por el
cigarrillo, esos mismos niños escogen fumar. Algunos hasta
llegan a ser médicos y siguen fumando.
El nuevo hogar debe cobijar y cultivar el deseo de aprender que traen
los recién nacidos y desaparecer la palabra NO para los
infantes. La nueva escuela debe concentrar su trabajo en aprender (para
todos estudiantes, profesores y padres ); o sea que todos lleguen
diariamente con la única idea de aprender algo que realmente les
interese. Lo que ellos desean que sea parte de su vida, lo que los haga
mejor preparados, lo que satisfaga su hambre por aprender. La escuela,
en vez de ser un mercado con sólo determinados productos para la
ración común diaria; debería ofrecer productos
diversos para que cada quien escoja lo que le interese. En vez de
ofrecer un menú único, se debe ofrecer un bufet.
Los maestros podrían ofrecer cada dia diferentes
conferencias, talleres, presentaciones, sobre temas que a ellos mismos
les encanta o asuntos que los
aprendedores soliciten. En The Evergreen State College, hacemos eso,
ofrecemos programas interdisciplinarios muy diversos, y tambien
ofrecemos nuestro programa que es el que acoge a a aquellos que no
encuentran lo que buscan y que se convierte en el programa ideal para
los aprendedores altamente auto motivados y sumamente responsables de
su propia educación, nuestro programa hace sostenible la
libertad que aún les queda.
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