Naciste con la herramienta más poderosa que los
científicos de todos los tiempos siempre están tratando
de recrear en el laboratorio. Esta herramienta es tu cerebro. Asi como
la función de tu corazón es bombear sangre hacia todo tu
cuerpo; tu cerebro tiene la gran función de aprender. Asi como
el corazón, el cerebro NO se puede prender y apagar a voluntad.
Está prendido siempre, está aprendiendo siempre; y
gracias a tu cerebro siempre estás APRENDIENDO HACIENDO.
Desde cuando estuviste en el vientre materno estabas
aprendiendo,
y luego, todos tus sentidos empezaron a desarrollarse,
aprendiste a sentir, a oler, a gustar, a ver y a oir. Algunos sentidos
se desarrollaron más que otros. Luego utilizando toda esta
capacidad para aprender, lograste aprender a caminar y lograste
aprender un idioma
para comunicarte. Todo esto NO necesitó de una escuela, ni de
tareas, ni de amenazas, ni premios o castigos. Utilizaste tu propia
mente para
aprender lo que estabas interesado en aprender (tu ideal, tu
sueño) y aprendiste con felicidad. Si hubieses continuado asi,
hubieses aprendido todo lo
que te interesaba A TI y muy probablemente hubieses desarrollado una
mente muy poderosa que te hubiese hecho una persona sana, libre, justa,
pacífica y feliz (hubieses conseguido tu ideal cada vez que lo
deseabas, hubieses hecho
realidad tus sueños).
Hoy dia, aún tienes tu cerebro y aún tu cerebro
está prendido. Si no eres una persona sana, libre,
justa,
pacífica y feliz es porque algo sucedió en tu vida.
Lo más probable es que algo o alguien se está apoderando
de tu
mente, o quizás tu mente ya NO es tuya y no lo sabes. Si
descubres que necesitas rescatar tu mente, entonces esa será tu
primera prioridad en la vida. Cuando tengas tu mente contigo
podrás salir de cualquier situación y serás
poderoso(a), naturalmente poderoso(a), como debe ser.
Tu mente ya no es tuya si un vicio te gana y te
esclaviza. Tu mente ya no es tuya si siempre vives asustado(a) de: la
muerte, los
terroristas, los comunistas, los demócratas o republicanos, los
delincuentes, las
enfermedades, la economía, el color de tu piel, el
olor de tu cuerpo, del qué dirán. Tu mente ya no es tuya
si te hicieron creer que tus
semejantes son buenos sólo para
jugar basquetbol por ejemplo, o que sólo sirven para trabajar en
la agricultura, o que son superiores a los demás. Tu mente ya no
es tuya si te hicieron
creer que por haber nacido pobre tienes que terminar igual. Tu mente ya
no es tuya si te hicieron creer que tu religión es la
única verdadera. Tu mente ya no es tuya si te hicieron creer que
siempre necesitas que otros te entretengan, o sea que no crees que
puedas crear tus propias canciones o puedas inventar tus propios
juegos. Tu mente ya
no es tuya si te hicieron creer que sólo puedes aprender en la
escuela o la universidad. Tu mente ya no es tuya si vives esperanzado
que algo o alguien resuelva tus problemas. Tu mente ya no es tuya
si no puedes aprender lo que dice este libro de una página
(antes de resignarte, vuelve a leer una y otra vez, recuerda que es un
libro).
Si tienes algo de lo anterior, es muy probable que vivas oprimido(a) y
casi es seguro que tu mente esté casi nueva, sólo la has
usado como depósito para memorizar y NO como lo que es: un
laboratorio para crear e inventar. ¿Cómo averiguas
si tu mente está casi nueva?
Haz estas listas y podrás averiguarlo:
- Lo que aprendiste haciendo porque te interesó aprender a ti y
que sientes que es parte de ti.
- Lo que estabas interesado en saber y te lo enseñaron justo
cuando lo deseabas saber.
- Lo que te enseñaron sin que lo pidieses, pero que te sirve y
sientes que es tuyo.
- Lo que te obligaron a depositar de memoria en tu mente sin que lo
pidas ni autorices, y que casi ya ni recuerdas.
- Lo que quisieron meterte en la mente y que rechazaste.
- Lo que quisieras saber y tienes la esperanza que alguien te lo
enseñe.
- Lo que quisieras saber y estás convencido(a)
que lo puedes aprender por ti misma(o).
La elaboración de estas listas también te ayudará
a averiguar si
vives oprimido(a) o no y cuánto. Si vives oprimido(a) nadie
podrá liberarte, SOLO TU lo puedes hacer. Ningún maestro,
ningún dirigente espiritual o sindical, ningún
presidente, ni tu madre ni tu padre podrá liberarte.
Quizás ni tu dios, quizás ni la muerte te liberen de la
opresión; con seguridad, sólo tu lo podrás hacer
mientras estés vivo.
Si deseas ser
una persona sana, libre, justa, pacífica y
feliz,
sólo tienes que recuperar tu propia mente y empezar a utilizarla
para crear e inventar, para aprender haciendo, y eso sólo lo
puedes hacer tú, nadie lo hará por ti.
Raul H. Nakasone
Olympia, WA Abril de 2009
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