UNIVERSIDAD DE LA VIDA
¿COMO APRENDER ESTE CONOCIMIENTO?
Haz 5 fotocopias. Busca 5 (o menos) personas interesadas. Reparte las copias. Lean todos en silencio un par de minutos. Conversen sobre el contenido. Juntos decidan lo que harán con lo aprendido.
Envia tus comentarios a:     xunperumejor@gmail.com o tambien a raulevergreen@hotmail.com
El pobre, la humildad y la honestidad.

Tenía 15 años de edad y asistía a mi segundo año de secundaria en la GUE Santa Isabel de Huancayo. Era una clase considerada entonces sin importancia llamada Orientación del Educando, y el profesor Ibáñez en vez de dar una clase tradicional, usando la pizarra como todos, simplemente nos contó esta historia que he resumido asi: "En una época en que los trabajos escaseaban mucho, un señor muy pobre entró a su entrevista, estaba muy limpio llevando ropas muy sencillas, saludó muy cortésmente y fue invitado a sentarse. El entrevistador, no demoró mucho con él porque saltaba a la vista que esta persona pobre no tenía muchas posibilidades para el trabajo. Al final de la corta entrevista y cuando se disponía a levantarse del asiento y dar la mano, el hombre se agachó y recogió del suelo un alfiler, le enseñó al entrevistador y se lo quiso entregar pero él no lo aceptó. El hombre se levantó, colocó el alfiler en la solapa de su humilde terno y se despidió. Al terminar las muchas entrevistas. El dueño del negocio, que fundamentalmente buscaba a una persona limpia, honesta y decente en quien confiar, decidió que llamasen al humilde entrevistado para darle el trabajo".

Esta historia del Profesor Ibáñez la he llevado conmigo siempre porque me enseñó muchas cosas. Para pagar esa deuda con mi maestro Ibáñez, siempre repito esa historia y siempre la conecto con él mismo, y siempre trato de reconocer bien a esas mujeres y hombres honestos, decentes y humildes. En mi vida me he cruzado con muchos de ellos y he podido ver cómo recogían del suelo ese alfiler que no era de ellos y buscaban al dueño antes de colocarlo abiertamente en su propia solapa. Felizmente ese tipo de personas siguen existiendo en el mundo y yo a través de esta nota les brindo mi homenaje.

Raul H. Nakasone
Olympia, WA Abril de 2009
Envia tus comentarios a: raulevergreen@hotmail.com
FIN