UNIVERSIDAD DE LA VIDA
¿COMO APRENDER ESTA LECCION?
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Fui a la universidad sólo
por evitar
ir al servicio militar
Durante mis
primeros
años juveniles era famoso el
jugador del Alianza Lima, Perico León. No sé
porqué
este gran
jugador, en la cumbre de su carrera deportiva, tuvo que
enrolarse en el
servicio militar. Lo cierto es que resultó inmensamente
perjudicado, según la mayoría de los comentaristas
deportivos de entonces. Yo siempre rechacé la idea de
blandir un
arma para disparar contra otro ser humano sólo porque
estábamos en bandos opuestos y siempre me dió asco
la idea de
utilizar mi inteligencia y mi estado físico para
entrenarme
diariamente cómo matar a otro ser humano de la manera
más
directa y segura. Nunca me imaginé trabajar un dia
diseñando o manufacturando máquinas para matar a
mis
semejantes.
Es que, jugar fútbol como nos enseñó
ese gran maestro Osorio, era un reto entre inteligencias, entre
habilidades y entre estados físico-mentales.
Teníamos que
cultivar la mente, los músculos y el espíritu y
salir a
jugar con alegría, con vigor y con destreza. Aprendimos a
ganar
sin humillar al contrario y también nos preparamos para
perder
con la dignidad en alto. Con esa formación, con toda
seguridad,
yo haría lo que pudiese para evitar servir en el
ejército, mi preparación como jugador de
fútbol no
conciliaría jamás con la preparación
militar. Por
esta razón, desde que empecé mi penúltimo
año de secundaria, investigué la manera de no
realizar el
servicio militar obligatorio.
La dispensa más común para,
evitar ir al servicio militar obligatorio, era
no estar físicamente apto, que se demostraba con un
certificado médico. La mayoría de los
jóvenes de
mi época que evitaron el SMO utilizó esta
dispensa, para
ello había que comprar un carísimo, para mi,
certificado
médico. Como yo nunca podría reunir el dinero
necesario,
lo único accesible para mi fue utilizar la otra dispensa,
ser
estudiante universitario y asistir a un curso de
Educación
Pre-Militar Superior. O sea que tenía que prepararme, dar
un
examen de admisión e ingresar a una universidad. Todo
ello era
costoso y yo no tenía recursos económicos para ir
a prepararme a una academia pre-universitaria. Lo que si
sabía era que podría prepararme yo mismo,
estudiando por
mi cuenta. Mis maestros de la secundaria Algemiro Pérez
Contreras, César Huatuco Caballero y Marcos Bastante
Tapia
habían estudiado en la Escuela Normal Superior La
Cantuta, que
tenía rango universitario y era la única
institución que ofrecía becas integrales a los que
ingresaban con las más altas calificaciones. La beca
integral
pagaba la pensión de enseñanza y el internado con
cuarto
y comida, o sea, todo lo necesario. Cuando conversé con
mis
amigos del barrio y de la secundaria sobre la idea de prepararme
yo
mismo para el examen de admisión, tres de ellos se
interesaron
con mucho entusiasmo y acordamos formar nuestra propia academia
de
preparación PENG y asi Humberto Pecho Nagano,
Perico
Esquén Sánchez, Raúl Nakasone Suárez
y Hugo
García Palacios nos reunimos en las noches después
de
cada dia de clase para hacer juntos las tareas y para
desarrollar el
prospecto de admisión a La Cantuta. Creo que hicimos un
gran trabajo, tres de los
cuatro logramos ingresar a diferentes universidades y el cuarto
salió del país. Siempre les recuerdo y les
agradezco a
mis amigos Perico, Hugo y Humberto. Gracias a nuestro trabajo
juntos
logré ingresar con altas calificaciones y asi becado pude
ser
universitario y evitar el servicio militar obligatorio.
Ser pobre y no desear ir al servicio militar obligatorio me
obligaron a ingresar a la universidad. Siendo estudiante
universitario no tenía que ir, solamente tenía que
asistir a un curso de instrucción Pre-Militar. Pero
también siendo universitario haría una carrera y
obtendría una profesión y tendría un
trabajo mejor remunerado; pero este no era mi objetivo real.
Ahora me pregunto: ¿qué pasó con los que
pudieron comprar el certificado médico para no ir al
ejército?
Raul H. Nakasone
Olympia, WA Abril de 2009
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FIN