UNIVERSIDAD DE LA VIDA
¿COMO APRENDER ESTA LECCION?
Haz 5 fotocopias. Busca 5 (o menos) personas interesadas.
Reparte las
copias. Lean todos en silencio un par de minutos. Conversen
sobre el
contenido. Juntos decidan lo que harán con lo aprendido.
Envia tus comentarios a: xunperumejor@gmail.com o
tambien a raulevergreen@hotmail.com
El ingrato profesional joven
Nadie
surge sin
ayuda. Todos le debemos a nuestros padres,
hermanos, padrinos, a alguien el haber culminado la
universidad y
haberse hecho un profesional. En Perú, generalmente
son los
padres y hermanos, y muchas veces los abuelos, los tios y
las tias, o
también amigos, quienes
aportaron en nuestra preparación.
Yo me había graduado
recién y tenía hasta 3 trabajos, ganaba buen
dinero y
tenía una novia. Me di cuenta después de un
año,
que desde que empecé a recibir mis buenos sueldos,
había
dejado de visitar a quienes me habían ayudado; y me
había
dedicado más a pasar horas y horas con la enamorada.
A ella la
acompañaba a su clase y luego la llevaba hasta su
casa
después de comer en algún restaurant nuevo,
eran como
cuatro horas diarias con ella después del trabajo.
Sólo
quedaban minutos para decir hola a los míos, a los
que siempre
habían estado pendientes de mi progreso, de mi salud,
de mis
gastos cuando aún era estudiante. Nunca había
llevado a
mi padre a un restaurante por ejemplo, ni a mi hermana o a
mis
hermanos. Y mientras disfrutaba de mi nueva posición
económica con una persona que había sido ajena
a mis
angustias y necesidades cuando era un estudiante, mis
familiares no
dejaban de saludarme como siempre y sonreírme como
siempre y
seguir
invitándome como siempre. Yo, estúpido, no
veía la
inmensa ingratitud que yo estaba demostrando. Felizmente me
di cuenta
de lo que estaba haciendo y logré corregir esta
conducta de
ingratitud, creo que a tiempo. Ser profesional me
había "alzado"
por encima de los míos, porque yo era el primer
profesional de
la familia y estaba caminando sobre las nubes, sin mirar
abajo, adonde
había dejado a quienes justamente me habían
colocado
arriba. Viví muy avergonzado de mi mismo por un
tiempo y cuando
separé al profesional de la persona, pude regresar a
jugar
fulbito con mis amigos, a festejar cumpleaños de mis
sobrinos, a
abrazarme con los míos como cuando era estudiante.
Fue
difícil dejar al profesional en el trabajo y en el
ropero, y
vestir con humildad y volver a ser yo mismo. Ojalá
que estas
líneas las lean aquellos jóvenes que
recién
empiezan su
vida profesional. Al final, lo único que se tiene es
la familia
y los amigos, y la máxima riqueza es la salud, todo
lo
demás se disipa tal como llegó.
Y tú, ¿ya diste las gracias?
Raul H.
Nakasone
Olympia, WA Abril de 2009
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FIN